Suena el despertador, lo oigo, pero lo ignoro. Suena de nuevo, lo vuelvo a oir, y de nueva cuenta, lo vuelvo a ignorar… Pasa el tiempo.
Abro los ojos… ya son las 10, como madres es posible eso, yo pretendía despertarme más temprano (ni preguntar porque). En fin. Ya no hay nadie en mi casa, tengo que actuar solo y en chinga.
Bajo y prendo el boiler, subo y saco mi uniforme, reviso mis descargas, pongo a quemar unos discos, agarro mi dinero, celular y llaves, para después abrir Winamp, con el cual viviría algunos minutos acompañado de Opeth como Soundtrack.
Me baño, me visto, “desayuno”, guardo mis chingaderas, y salgo corriendo de mi casa… Ya es tarde… Eso hubiera dicho cualquier otro día, la prisa fue un simple reflejo, una necesidad de llegar a la escuela simplemente, por una razón u otra.
Mi viejo salón… Tan demacrado, que pretende ser blanco, pero que es ultrajado por miles de pequeñas manchas de tinta que por si solas quizás serian casi imperceptible, pero en conjunto crean un efecto grisáceo en el contorno de la pared.
En mi viejo salón estuve breves momentos, platicando, como siempre, como nunca, como a veces.
Hace minutos corté mi cabello, me siento vacio, me falto a mi mismo, es parte de mi personalidad, ahora prácticamente me siento otra persona. Igual, solo son complejos mios.
Si bueno espero que google traiga gente en este Blog, comenten si gustan.
In the name of desesperation...
martes, 13 de noviembre de 2007
Publicado por Jorge en 22:38 0 comentarios
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