Suena el teléfono, no es una llamada realmente para mí, que milagro. Me es propuesta una aventura súbita, la cual pienso por un momento antes de decir: “Pues ya que madres, vamos”. “A la brevedad posible” dice antes de colgar, que pinche prisa tiene la gente, pero bueno, no me queda de otra, de igual forma es mejor que quedarme en mi casa una fría y tormentosa tarde del domingo.
Rápidamente me alisto, despido, y me voy. Espero en aquel pequeño pseudo parque frio y triste, en donde después de esperar unos 15 minutos, llega, para dirigirnos a casa de quien restaba para completar nuestra cofradía.
Al llegar, nos percatamos de que el 4to miembro de nuestra expedición ya se encuentra ahí. Se nos adelantó.
Comentamos algunas cosas, y después de una corta espera, salimos, para dirigirnos a donde nuestro destino incierto nos conlleve.
La presa es la primera opción, sin embargo, como siempre, terminamos siendo sacados de ahí por los representantes de la ley, algo hemos de estar ejecutando incorrectamente. Algún día lograremos escabullirnos entre la maleza hacia la oscuridad del cerro en la fría noche, en algún horario posterior a las pinches 7:30.
Caminamos sin rumbo, sin estar de acuerdo por donde es la ruta a seguir. Bajo mil pretextos no entro a ninguna de las misceláneas ante las que pasamos, pues, algo quiero comprar, pero me encuentro incierto en que. Finalmente, después de pasar por innumerables calles, decido que por fin entrare a una tienda, a abastecerme de algún alimento chatarra y bebida con cafeína que me satisfaga por lo que resta del trayecto.
Esperamos un poco, el cielo aun no está lo suficientemente oscuro para entrar. Vale la pena esperar un poco más antes de emprender nuestro adentramiento al harem de las almas.
Después de esperar cierto tiempo, nos adentramos algunos solo como calentamiento, para revivir la sensación de aquella vez anterior en la cual no llegamos tan a fondo de aquel lugar. Para nuestra sorpresa, se aproxima una persona a lo lejos, llena de tierra, caminando lenta pero firmemente, que al pasar a nuestro costado, nos advierte sobre el policía que merodea en el lugar.
Aquello fue suficiente para provocar que regresáramos a la entrada, a pensar de nuevo en lo que estábamos haciendo, aunque de cualquier manera fuésemos a terminar entrando por 3ra ocasión ya.
Solo 2 entramos de nueva cuenta, adentrándonos como nunca habíamos hecho, recorriendo las partes más tenebrosas, con lechos fúnebres desde los más sencillos hasta los más elaborados, pasando por pedazos pavimentados y caminos de tierra, sintiendo la carga que ejercía el ambiente sobre nosotros.
De pronto… se escucha Toccata E Fuga, los nervios crearon una sensación de escalofríos espantosa, un celular que sonaba, en pleno cementerio, una llamada perdida… de quien más podría ser?...
Largo rato estuvimos ahí, y otro más tardamos en regresar por el camino de vuelta, hacia la salida, en donde seguimos el camino hacia nuestras casas pues ya eran aproximadamente las 10 de la noche.
Fue una larga caminata, donde finalmente me quede solo y donde me dirigí a mi casa. 4 cuadras tuve que recorrer rápidamente, hasta abrir la puerta de mi hogar, para que por fin pudiera descansar en paz.
Entrada de hace semanas que escribí, pero de nuevo me olvide de este blog...
Efímero...
martes, 18 de marzo de 2008
Publicado por Jorge en 10:59 0 comentarios
The dance of eternity.
lunes, 17 de marzo de 2008
Entrada atrasada de hace varios días, no queria dejar en el olvido este blog.
Publicado por Jorge en 17:10 0 comentarios
Suscribirse a:
Entradas (Atom)